Everton cerró su participación en la Liga de Primera 2025 con una derrota por 1-0 ante O’Higgins en el Estadio El Teniente de Rancagua, en un encuentro marcado por la tensión y la necesidad de puntos. El conjunto viñamarino no logró imponer su juego y terminó cediendo ante un rival que aprovechó mejor su oportunidad.
En paralelo, Deportes Iquique cayó por 3-2 frente a Universidad de Chile en el Estadio Tierra de Campeones, un marcador que terminó siendo un salvavidas para los dirigidos por Javier Torrente. Gracias a ese resultado, Everton logró mantenerse por un estrechísimo margen en la primera categoría del fútbol chileno. La tensión se apoderó de los hinchas oro y cielo, que siguieron minuto a minuto lo que ocurría en Iquique, conscientes de que la permanencia podría depender de un tercero.
La campaña de Everton fue, sin exagerar, una de las más complejas y erráticas de los últimos años. Con apenas 26 puntos, el equipo escapó del descenso por sólo dos unidades, una diferencia mínima que refleja la inestabilidad deportiva que marcó toda la temporada. El equipo nunca logró sostener un rendimiento convincente ni encadenar resultados que entregaran tranquilidad.
Parte de esa inestabilidad se explica por la rotación en la banca técnica. Tres entrenadores pasaron por la conducción del primer equipo: Gustavo Leal, quien comenzó el año; Mauricio Larriera, que asumió en un intento de reencauzar la campaña; y finalmente Javier Torrente, responsable de luchar hasta el final por la permanencia. A ello se sumó la salida del presidente Miguel Torrecilla a mitad de año, un episodio que evidenció problemas internos dentro de la institución.
Con este escenario, los equipos que finalmente perdieron la categoría fueron Unión Española y Deportes Iquique, ambos incapaces de revertir sus propias crisis deportivas. Para ellos, el camino continuará en la Liga Ascenso, mientras Everton respira aliviado, pero sin margen para la autocomplacencia.
De cara al próximo torneo, Everton y, especialmente, el Grupo Pachuca —propietario del club— tendrán que replantearse seriamente su proyecto deportivo. La temporada dejó en evidencia falencias estructurales que requieren una revisión profunda si no quieren repetir un año lleno de sufrimiento y sinsabores. La permanencia se consiguió, pero la lección es clara: la Primera División exige buena planificación, mayor estabilidad y una real convicción.

